Cada persona se interesa en los ejercicios por alguna razón en específico: bajar de peso, tener un estilo de vida saludable, aumentar la resistencia, ganar músculo, etc. Lamentablemente, hay razones por las que haces ejercicios y no ves resultados.

Empezamos con muchas ganas y medimos todo al milímetro; llegando incluso a ver resultados en los primeros meses. Sin embargo, al pasar las semanas, notamos que dichos resultados no varían y que, por el contrario, nos hemos estancado en el plan de entrenamiento.

Esto llega a ser frustrante sin no se llega a conocer lo que lo está causando, así que decidimos hacer un listado de los culpables más comunes.

No sigues un buen plan de entrenamiento

Hacer ejercicios no siempre es sinónimo de entrenarse, especialmente cuando los escogemos al azar y creemos que nos servirán porque sudamos un poco. Lamentablemente, esto no funciona así. Desarrollar músculo en alguna parte del cuerpo necesitará distintos ejercicios por si te preparas para una maratón.

Si tienes los objetivos claros, seguir un plan de entrenamiento enfocado en dicho objetivo es tu mejor opción.

Recuerda que Manzana Verde Pro tiene planes de entrenamientos personalizados (además de comidas saludables) tus metas, ¡échale un vistazo!


No hay dinero para el gimnasio

La situación financiera de las personas no es exactamente la mejor en estas épocas. De hecho, muchos países siguen sin tener acceso al gimnasio para evitar el contagio. Considerando que tengan permiso para abrir, puede que aún no estemos estables en lo económico. Si ese fuese el caso, hay opciones más prácticas:

  • Correr o caminar: la opción más común para el cardio, además de ser buena forma de iniciarse
  • Entrenar en casa: puedes seguir rutinas de entrenamiento que fácilmente encuentras en YouTube o apps de ejercicios. Sin embargo, es recomendable consultar a un entrenador por un plan de entrenamiento personalizado.
  • Unirse a un grupo: muchas personas comparten tu situación y deciden contactarse por las redes sociales para hacer deporte. Incluso pueden contratar a un instructor, dividiéndose el costo entre todos los miembros.

No hay exigencia

Este suele ser un punto donde siempre hay dudas, seas principiante o experto, ya que cuesta ser objetivo al momento de exigirse. Muchas veces nos confiamos y tratamos de medir todo “al ojo”, pero ese es un error que no podemos cometer.

Hoy en día existen diversos dispositivos y aplicaciones que nos ayudan conocer nuestro ritmo cardíaco, las calorías que quemamos, la respiración, cantidad de pasos que damos, distancia recorrida, etc.

Saber nuestro progreso es importante para ponernos un escalón más de dificultad para la próxima, así que no seas tímido con la tecnología de ahora y aprovéchala.


No te alimentas bien

Esta suele ser una de las razones más importantes. La alimentación va de la mano con el entrenamiento, por lo que es lógico que, si no nos alimentamos bien, todo nuestro trabajo al hacer ejercicio no se vea reflejado en resultados.

Te presentamos algunas situaciones cotidianas de mala alimentación y las respectivas recomendaciones:

  • ¿Eres de los que se recompensan con comida chatarra luego de hacer cardio por una hora? Trata de cambiar a los snacks saludables, te aseguramos que son igual de deliciosos.
  • ¿Te saltas comidas para bajar de peso? Evítalo a toda costa, ya que solo logras que tu metabolismo se vuelva lento.
  • ¿Dietas extremas? Antes de seguirlas, asegúrate de consultarle a tu nutricionista si son lo ideal para tu nivel de entrenamiento.

No descansas bien

Los efectos negativos de no dormir son muchos, pero, si de relacionarlo con el entrenamiento se trata, entonces podemos empezar diciéndote que el hecho de no dormir ocasiona que tu cuerpo se estrese.

¿Qué pasa cuando el cuerpo se estresa? Cuando nos estresamos, el cuerpo libera una hormona llamada hidrocortisona. Lo que ocasiona dicha hormona es la retención e incremento de la grasa en la zona central del cuerpo.

Además, el organismo repara los músculos y nos va adaptando para mejorar nuestro rendimiento. Por esa y muchas más razones te aconsejamos descansar bien.


Te falta motivación

Hay distintos factores que influyen en la motivación para ejercitarse de cada persona; al igual que hay distintos estilos de vida. Como te imaginarás, cada situación será diferente para nosotros.

Podemos terminar el día cansados del estudio o el trabajo y, ese tiempo que jurábamos le íbamos a dedicar al entrenamiento, termina siendo hora de sueño. En el mejor de los casos, le dedicamos el 50% de las ganas necesarias para cada ejercicio de la rutina.

Hay muchos más ejemplos de desmotivación, pero el consejo siempre será: hacer lo que se pueda al 100%.
Reduce esa rutina y quédate con los ejercicios más importantes para hacerlos con la exigencia necesaria.


Haces el mismo ejercicio o la misma rutina

¿Quién no lo ha hecho? Aquí nos vamos a identificar varios. Encasillarse en un solo tipo de ejercicio o rutina es más común de lo que crees, pues no todas las personas cuentan con la instrucción necesaria para lograr sus objetivos.

Por ejemplo: si deseamos ser más veloces, debemos correr y hacer ejercicios de fuerza. Quizás eso último no lo sabíamos y hubiésemos seguido corriendo todos los días la misma cantidad de kilómetros.

Esto también tiene que ver mucho con la exigencia, ya que nos quedamos en esa zona de confort con una rutina ya dominada y no vemos resultados porque realmente no avanzamos.


No levantas suficiente peso

Es un caso que se presenta mayormente en las mujeres, al no tener la certeza de qué tanto se puede levantar. Debemos olvidarnos del mito de que la mujer no debe levantar pesos pesados, ya que solo dificultan tu progreso.

Despreocúpate sobre crecer músculos a lo fisicoculturista (a menos que sea tu meta), pues necesitas mucha testosterona o consumir esteroides para tal propósito.


Levantas mucho peso

Ahora, en un caso contrario al anterior, mucho peso en las pesas puede llegar a ser contraproducente. (Este problema es común tanto en mujeres como en hombres)

Encontrar el equilibrio perfecto entre el dolor y la capacidad de poder completar una serie… sí, es difícil, pero no imposible. Considerando que entrenas en casa, trata de experimentar con distintos tamaños de pesas hasta encontrar el peso ideal.

De nada nos sirve llenar la mancuerna de peso si al final solo haremos unas 3 o 4 repeticiones.


No te lo tomas con calma

Sabemos que son muchas cosas a tomar en cuenta y que puede ser abrumador al principio; pero lo importante es que no seas tan duro/a contigo mismo/a. No solo vas a perder la motivación, sino que te vas a frustrar y eso te dejará con una experiencia negativa en cuanto a ejercitar. Posiblemente te costará mucho más iniciar la próxima vez.

Es por ello que debes tener bien definidos tus objetivos, pero sin tener altas expectativas. Es decir, no esperes bajar de peso o aumentar la musculatura en unas dos o tres semanas, ya que no funciona así.


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