Las cosas se complican una vez pasamos los 50 y el tema del peso no es la excepción, incluso se podría decir que es uno de los más importantes. Nuestro cuerpo experimenta una pérdida muscular importante por cada década luego de los 50 y, por lo general, nos volvemos más sedentarios en esa etapa de la vida. El resultado se traduce en un acumulamiento de grasa que no sé irá por más que mantengamos nuestra misma dieta de hace un par de años. Sin embargo, perder peso después de los 50 no es cosa imposible. ¿Tomará más esfuerzo que el de costumbre? Por supuesto, pero imaginamos que eso ya lo sabías y no te detendrá para nada.

Consejos para perder peso después de los 50

Elimina la azúcar. 

Más que un consejo para perder peso, es un consejo general para la salud de un adulto.  Recordemos que un alto nivel en los triglicéridos ocasiona hipotiroidismo, diabetes, enfermedades hepáticas y renales. Por ello, se aconseja ir reduciendo de a pocos las comidas y bebidas con azucaradas; muchas calorías, poca nutrición. 

Crea una rutina de ejercicios. 

Hacer ejercicio nos ayuda a aumentar la masa muscular, eso está claro. Sin embargo, existen ejercicios específicos que nos serán más beneficiosos en estas circunstancias. Por ejemplo, que una persona levante pesas, al menos dos veces a la semana, ya es suficiente para que logre sus objetivos (bajar de peso y aumentar la masa muscular).

Por otra parte, en conjunto con ejercicios de resistencia, es recomendable practicar yoga constantemente. No necesariamente tiene un impacto directo a la pérdida de peso, pero es un hábito complementario que resulta muy útil para lograr el equilibrio en nuestro cuerpo.

Suma las proteínas. 

Hablamos de consumir más proteína natural a lo largo del día y de manera uniforme. Como lo mencionamos anteriormente, los azúcares no son útiles en nuestra alimentación y la caloría que nos proveen podemos reemplazarla fácilmente por la que encontramos en las proteínas (carne magra, pescado, huevos, nueces, leche, etc.)

¿Y a qué nos referimos con “manera uniforme”? Un estudio ha demostrado que consumir la misma cantidad de proteínas en las tres comidas ofrece un plus en cuanto a fuerza muscular. Es decir, nos conviene desayunar con un vaso de yogur, acompañar nuestro almuerzo con un huevo y cenar poco con algo de leche.

Duerme bien.

Las personas que pasan más tiempo despiertas tienden a ser las que ganan sobrepeso con el pasar de los años. Con la privación del sueño, nuestro cuerpo aumenta la producción de dos hormonas: la que estimula el apetito y la del estrés. Los hombres mayores a los 65 años que duermen menos de 5 horas tienen 4 veces más probabilidades de adquirir sobrepeso, mientras que las mujeres que hacen lo mismo cuentan con el doble de probabilidades.

Aprende a alimentarte. 

¿A qué nos referimos con esto? Pues, principalmente, a entender la diferencia entre comer por hambre y comer por estrés. Nadie tiene la vida asegurada para el futuro y los problemas cotidianos nos estresan a tal punto de comer lo que sea que veamos. Esto no es nada beneficioso si deseamos perder o mantener peso, por lo que se recomiendan técnicas de meditación (o el yoga, como mencionamos antes) para controlar estos impulsos de ansiedad.  

Una de esas técnicas consiste en aprender a degustar la comida. Se trata de comer lentamente y sin distracciones (sin celular, sin televisión, sin periódico, etc.), para que de esta forma podamos apreciar el sabor de los alimentos. A partir de ahí podremos darnos cuenta si en realidad comemos por hambre o por ansiedad. 

Ayuno intermitente.

Para casos extremos, el ayuno puede ser la solución. ¿Cómo funciona esto? Pues conocemos al ayuno como cuando dejas de comer por un determinado tiempo, tiempo que puede ser tranquilamente canjeado por las horas de sueño. Esto le da señales a nuestro cerebro para que los nervios puedan descansar en esos días. 

No obstante, el ayuno intermitente es una especie de imitación del ayuno normal, donde se plantean metas específicas de calorías para determinados días de la semana y los días restantes puedes comer con normalidad.

Por ejemplo, algunos especialistas recomiendan 900 calorías dos o tres días por semana para los que recién planeen empezar. Sin embargo, cada persona es distinta y este tipo de sistema no funciona para todos, por lo que es primordial consultar con nuestro doctor antes de iniciarnos.

La adultez luego de los 50 es una etapa difícil para nuestra salud si nos descuidamos siquiera un poco. Puede ser complicado en muchas circunstancias, pero tratemos de sumar hábitos saludables poco a poco. Seamos el ejemplo de fortaleza para nuestros hijos y nietos.